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Este Blog tiene como finalidad apoyar con materiales los cursos de Literatura de Enseñanza Media. Los estudiantes tendrán aquí la posibilidad de ampliar los temas dictados en clase, conseguir material sobre los autores y las obras, e incluso los textos que no están sujeto a la regulación de derecho de autor. ¡Disfruten!

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Dramaturgo, poeta, novelista, periodista y desde 2005 es Director de Cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo.
Luego de una carrera como periodista y actor, se volcó por la dramaturgia con el estreno en 1960 de su primera obra, El Gran Tuleque. Sus obras publicadas abarcan varios géneros: teatro, teatro infantil, poemas, artículos, testimonios y relatos infantiles. Algunas de sus obras fueron traducidas al holandés, alemán, turco y francés, además de ser publicadas en España y Argentina. Desde 1960 se han producido veinticinco estrenos de sus obras en Uruguay, Argentina, Suecia, Finlandia, España, México, Alemania, Noruega y Cuba, entre otros.

(De frontero).
2. f. límite. U. m. en pl. Su codicia no tiene fronteras.
3. f. frontis (‖ fachada).
4. f. Cada una de las fajas o fuerzas que se ponen en el serón por la parte de abajo para su mayor firmeza.
5. f. Arq. Tablero fortificado con barrotes que sirve para sostener los tapiales que forman el molde de la tapia cuando se llega con ella a las esquinas o vanos.
Fuente: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=frontera

| Madrugaba don Alonso a poco del sol salido; convidando va a su boda a los parientes y amigos; a las puertas de Moriana sofrenaba su rocino: —Buenos días, Moriana. —Don Alonso, bien venido. —Vengo a brindarte Moriana, para mi boda el domingo. —Esas bodas, don Alonso, debieran de ser conmigo; pero ya que no lo sean, igual el convite estimo, y en prueba de la amistad beberás del fresco vino, el que solías beber dentro en mi cuarto florido. Moriana, muy ligera en su cuarto se ha metido; tres onzas de solimán con el acero ha molido, de la víbora los ojos, sangre de un alacrán vivo: —Bebe, bebe, don Alonso, bebe de este fresco vino. —Bebe primero, Moriana, que así está puesto en estilo. Levantó el vaso Moriana, lo puso en sus labios finos; los dientes tiene menudos, gota dentro no ha vertido. Don Alonso, como es mozo, maldita gota ha perdido. —¿Qué me diste, Moriana, qué me diste en este vino? ¡Las riendas tengo en la mano y no veo a mi rocino! —Vuelve a casa, don Alonso, que el día ya va corrido y se celará tu esposa si quedas acá conmigo. —¿Qué me diste, Moriana, que pierdo todo el sentido? ¡Sáname de este veneno, yo me he de casar contigo! —No puede ser, don Alonso, que el corazón te ha partido. —¡Desdichada de mi madre que ya no me verá vivo! —Más desdichada la mía desque te hube conocido. |